Adicto a la informática desde pequeño “por culpa” de mi abuelo, que me enseñó el mundo de los ordenadores y cómo trabajaba con tarjetas perforadas. Mi primer PC fue un Amstrad CPC 6128 heredado de mi padre, con el que pude descubrir que dentro de esas pequeñas cajas había todo un mundo de posibilidades.

Sufridor del “chirrido” del modem, de las primeras “tarifas onduladas” y de la tortura de Infovía. Ex-administrador de algunos canales destacados en la época dorada del IRC-Hispano (donde incluso tenía “adiestrado” un eggdrop). Por aquel entonces me ganaba algo de dinero reprogramando tarjetas de Canal Satélite o de cabinas telefónicas, pero no se lo digas a nadie ; )

Mi primer intento (frustrado) de hacer algo online fue en Geocities, pero tanto gif animado no me terminaba de convencer. Mi gran interés por Internet y la tecnología me llevó a trabajar en un par de ciber-cafés (antes de que degradaran a locutorios) administrando y reparando los ordenadores, cuando el RDSI era lo más cercano al concepto “banda ancha”.

Esto me permitió trabajar posteriormente como técnico informático, donde aprendí a destripar y arreglar máquinas, configurar y mantener servidores, instalar redes y conocer todo tipo de software. Tras llegar a ser encargado de taller, me di cuenta de que el mundo de la informática no me satisfacía plenamente, por lo que decidí buscar nuevos retos y alejarme del mundo técnico.

Por una serie de afortunadas circunstancias pasé a ser formador TIC, donde descubrí que compartir conocimientos con la gente puede ser muy gratificante. Mi trabajo evolucionó y se ramificó en varias funciones: desde la formación o supervisión de calidad, hasta la actualización del conocimiento en la intranet corporativa.

Mi primer proyecto profesional en las redes sociales fue con Telefónica a finales del 2008, donde se lanzó un piloto en Twitter medio año antes del lanzamiento del canal oficial, con el fin de analizar la aceptación por parte de los usuarios. Esta fue la segunda vez en la que pensé que dentro de esas pequeñas cajas (ahora conectadas) había otro mundo de posibilidades.

Desde entonces he colaborado en el arranque de varios proyectos similares, pero desde el punto de vista del Call Center. Esto significa poner en sintonía la atención al cliente en redes sociales con el mundo del Social Contact Center, buscando puntos de inflexión entre ambos enfoques y sus diferentes maneras de medir los resultados. Lamentablemente años después tuve que volver a mi ciudad natal por serios motivos familiares.

Ahora soy técnico informático y formador TIC en Albacete, aunque siempre atento a nuevas oportunidades de negocio en cualquier parte del mundo.

 

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